La Arquitectura, bella en sí misma, en la distribución de espacios y volúmenes, en la cristalización de estructuras tradicionales, fue restaurada sabiamente por el arquitecto Arturo Ramírez Laguna, devolviendo a una casa casi arruinada toda su potencialidad como lugar habitable y a su vez cargado de significados dentro del casco histórico. Se trata de una restauración valiente y que ha recuperado parte del legado de las generaciones pasadas, asumiendo su importancia y trascendiendo la especulación habitual en el casco histórico cordobés.

    La decoración de interiores es un aspecto muy bien conseguido, dotando al espacio de referentes muebles e indicando al visitante su funcionalidad. Uno de los valores del edificio y museo es su valor como vivienda, como experiencia de hábitat doméstico, como encuentro con las formas de vida tradicionales en gran parte olvidadas por nuestro moderno estilo de vida occidental.

    ¡Oh habitantes de al-Andalus Qué felicidad la vuestra al tener Aguas, sombras, ríos y árboles! El Jardín de la Eterna Felicidad no Está fuera de vosotros, sino en Vuestra tierra; Si yo pudiera elegir, Es este lugar el que escogería.

    No creáis que mañana entraréis en El infierno. ¡No se entra en el infierno Después de haber estado en el Paraíso!

    Ibn Jafaya (ss. XI – XII)
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    El sabor andaluz de la casa, con la música Que llena todos los rincones, con aromas, Con el colorido de flores y decoración… Es algo más que una casa, es un ambiente Vivo y que invita a vivir…

    Pedro Marfil Ruiz (Nov. 97)

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